Sentados en este banco

En la oscuridad
de mis pensamientos
florece el campo,
y brotan las flores
de este árbol solitario.

Se resplandece el color
miel de tus ojos
que yacen míos,
en estas horas
cercanas al crepúsculo.

Sentados en este banco
lejos de la ciudad,
sólo la inmensidad
del firmamento
inmortaliza
cada verbo,
cada carcajada,
cada beso nuestro.

Refugio

No ha sido fácil conjugar
y aguantar el tiempo
que pasamos sin vernos.

No ha sido fácil hallar
la claridad donde
todo culmina.

Camino sin prisas,
recordándote en
fotos que te hice
con la memoria.

El invierno me invita
en su refugio, mientras
espero a que bajes al portal.

Para pasear ahora
que pronto anochece,
para acabar oliendo a ti.

Olvida el
cansancio
de la rutina,
huyamos del
tumulto de
penas y codicias.

Volveré a casa
extrañándote,
con ese beso
oculto por tu pelo,
y veré cómo te
vas fundiendo
entre la brisa
de los árboles.

Mi hogar era su vientre

Siempre habrá tiempo
para volver a los días
en los que alguien te conoce,
sin que el exilio nos arrastre.

La Luna es una ladrona
que nos roba el aliento.
Fui forjado por el barro,
el alambre y por sus manos

Estaba mejor en tu vientre,
madre, donde me protegías.
Volveré a casa para comer
aunque quiera marcharme.

Mirando al cielo celeste
reflejado en el charco.
En el que cae una hoja
que usaré para navegar.

Impulsos

Mi voz se queda en el aire,
la penumbra talla la imagen
de esta sombra que me observa.
Me observa con tristeza,
con regocijo por mis impulsos.

Quiero llorar pero no me deja,
no quiero llorar más de verdad.
Quiero gestos de amor, no de rabia.
Escalar las piedras de este muro
que devora mis palabras.

Deja de mirarme sombra,
desde ese rincón donde estoy.
Dame la ternura que necesito,
aunque tu forma de mirarme
sea el reflejo de una ciudad dormida.

La voz de mi abuelo

Puedo llamarte cielo,
ave, lluvia y asfalto.
Puedo llamarte océano,
horizonte y ocaso.
Puedo llamarte trébol,
cerezo o manzano.

Desierto, oasis
o escorpión.
Playa, marea o arena.
Puedo llamarte pasado,
nostalgia y presente.
Si me buscas estaré
por donde suelo estar.

Puedo llamarte ausencia,
cuando miro las fotos
y veo que no estás aquí.
Puedo llamarte noche
cuando me desvelo,
sombra porque me sigues.

Puedo llamarte estrella
porque no te alcanzo.
Puedo llamarte deseo
porque por mucho que desee
ya no puedes estar conmigo.
Puedo llamarte en silencio,
aunque sea para oír tu voz.