Estridente

En el fondo del pasillo,
si escuchas atentamente,
oirás latir un corazón
como un relámpago.

Con el estruendoso fulgor
recorriendo sus arterias,
ansiando ser acariciado
por las manos del alba.

Oirás rugir a la inmensa
melancolía atravesada
por un rayo de luz.

Verás el perfecto hueco
de la bala en ese cráneo,
y los gemidos del demonio
en una caja musical.

En el fondo del pasillo,
si escuchas atentamente,
oirás tu respiración
y un vacío estridente.

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Amarus René – Pantano

Les dejo mi nuevo tema,al fin y al cabo tiene relación con Lucas Garcete y mi literatura lúgubre extraña esa que creo.

 

LETRA

Atrapo esa luz que entra en mi cuarto
y lo guardo en este frasco en el ocaso por si acaso.
Harto de la oscuridad, también de su atraco,
también de la sed que embauca este letargo.

Me pierdo en bulevares, en mares, no en bares
me convierto en veneno para que lo inhales.
No quiero maldades, tampoco convertirme en Hades,
quiero ser ese ángel que divague por los aires.

Harto de la morgue, de la mugre del amargue,
no sé lo que me embargó, escapo en este barco.
Amargáme, ámame, mátame y bésame,
después del beso vino; la bala, el pésame.

Bella lluvia, cuervo fúnebre,
me levanto lúgubre, en alto vociferé.
A mi musa desnuda en silencio la degollé,
que dulce es la miel, que salada es la hiel.

Compongo versos como dedos en piano,
como anillo al dedo, como cuerda en tu cuello.
Pregunta a mi memoria causante de mi anhelo,
yo solo me alejo, lejano emprendo el vuelo.

Corazón que late cicatriza sus heridas,
a base de rencores, lágrimas y dinamita.
No quiero que llores Afrodita,
oculta el pantano donde duerme mi poesía.

Desidia

Las pelusas esperan
solas en el rincón de
tu sucio dormitorio.
Y tu teléfono se llena
de llamadas perdidas.

Mientras la tecnología
subastatu identidad, y
tus paredes con gotelé
te hacen prisionero.

Recoge los libros y
ordena tus cuadernos.
En tu cabeza gravita
un recuerdo imborrable,
que aparece en forma
de déjà vu.

-Escribe algún poema,
que calme tu albedrío-
Antes de que la desidia
arrebate tu único don.

Desnuda

Siempre que pretendo
mantener la mente en blanco,
aparece tu cuerpo desnudo
y mutilado como una escultura.

Haciendo
que mi pupila
devore mi iris,
y me entren ganas
de esculpirte un beso.

Pero me escupe la realidad
advirtiéndome de mi perversidad.
Pasearía por la extensa
vereda sutil de tu carne,
y me deslizaría
por tus curvas
y pendientes.

—Como si un
tobogán fuera—
Hasta acabar
bajando por
tus piernas.

Búscame dentro de ti

cuando tu sombra
no camine contigo.
Porque entonces
habré sido tu sombra
y habremos caminado juntos.

Búscame dentro de ti
cuando las montañas
hagan cosquillas al cielo.
Porque entonces
habré sido montaña
para alcanzarte, cielo.

Búscame dentro de ti
si mi voz dejó rastros
en tu memoria.
Porque entonces
me habré ido siendo
arcoiris sobre el prado.

Murmullos

Estoy recostado en mi cama
como un francotirador,
observando las gotas
de lluvia de mi ventana.

Los pájaros en la lluvia
se posan en las antenas,
y empiezan a volar.
—Dibujando en el cielo
las líneas de tu rostro—

Sucede que volví a recordarte,
y los árboles murmullan
nuestros nombres.

Mortaja de luciérnagas

Me evaporo con la niebla

acariciado por esta soledad,

entre la corteza de los árboles

la humedad me abraza.

Las ramas me abrazan,

las raíces atrapan mis piernas,

la savia secuestra mis venas

y la Luna me regala un guiño.

Los lobos aullan,

los búhos pestañean,

las piedras envejecen,

las luciérnagas me amortajan.